Versículo para hoy

“[Verdadera y falsa sabiduría] Si entre ustedes alguien se precia de sabio o inteligente, demuestre con su buena conducta su amabilidad y su sabiduría.”

Santiago 3:13

La Palabra (Hispanoamérica)

LECTURA DEL DIA

La Palabra (Hispanoamérica)
2 Corintios 10
Proverbios 27-29

2 Corintios 10

IV.— PABLO DEFIENDE SU MISIÓN APOSTÓLICA (10,1—13,10)

Defensa del propio ministerio

10 Por la dulzura y la bondad de Cristo se lo pido a ustedes yo, Pablo, tan cobarde cuando estoy entre ustedes y tan valiente, en cambio, por carta. No me obliguen a que, cuando esté entre ustedes, tenga que hacerme el valiente —arrestos me sobran para ello— contra esos que me acusan de proceder por motivos humanos. Soy, ciertamente, humano; pero no lucho por motivos humanos ni las armas con que peleo son humanas, sino divinas, con poder para destruir cualquier fortaleza. Soy capaz de poner en evidencia toda suerte de falacia o de altanería que se alce contra el conocimiento de Dios. Puedo también someter a Cristo todo pensamiento y estoy preparado para castigar cualquier rebeldía una vez que la obediencia de ustedes sea perfecta.

Ustedes sólo valoran las apariencias. Si alguno está convencido de ser cristiano, considere, a su vez, que yo lo soy tanto como él. Y si he presumido más de la cuenta de la autoridad que el Señor me dio no para la ruina sino para el provecho de ustedes, no me avergonzaré de ello. De esta manera no parecerá que trato de amedrentarlos con mis cartas. 10 “Porque sus cartas —dicen algunos— son duras y fuertes, pero en persona es un pobre hombre y, como orador, un desastre”. 11 Pues sepa la persona que tal dice, que soy muy capaz de llevar a la práctica, estando presente, lo que digo en mis cartas estando ausente.

12 ¡Cómo voy a osar igualarme o compararme con esos que se hacen su propia propaganda! Al medirse con la medida que ellos mismos fabrican y compararse con ellos mismos, demuestran que son necios. 13 Por mi parte, no quiero presumir más de la cuenta, sino que me atengo a la parcela de trabajo que Dios me encomendó y que me ha permitido llegar hasta ustedes. 14 No estoy, pues, extralimitándome como si ustedes no formaran parte de mi campo; en realidad, fui el primero en llegar hasta ustedes con el mensaje de Cristo. 15 Tampoco presumo indebidamente de trabajos hechos por otros, aunque sí abrigo la esperanza de que, al crecer la fe de ustedes, se haga mucho más amplio mi campo de acción entre ustedes, siempre dentro de los límites que se me han marcado. 16 Espero, incluso, anunciar el mensaje de salvación más allá de Corinto, sin presumir de campos ajenos ya cultivados. 17 Por lo demás, el que quiera presumir, que presuma del Señor, 18 pues no queda acreditado como bueno el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.


Proverbios 27-29

27 No presumas del mañana,
pues no sabes lo que el hoy dará de sí.
Que sea otro quien te alabe y no tú;
un extraño y no tú mismo.
Es pesada la piedra y es pesada la arena;
más que ambas, la ira del tonto.
Cruel es la furia e impetuosa la cólera;
mas ¿quién puede resistir a la envidia?
Más vale reprensión manifiesta
que amistad encubridora.
Leales son los golpes de amigo,
falaces los besos de enemigo.
Estómago harto pisotea la miel,
estómago hambriento endulza lo amargo.
Como pájaro que vuela del nido
es la persona que vuela de su hogar.
Perfume e incienso alegran el corazón,
consejo de amigo endulza la vida.
10 No abandones al amigo, ni al tuyo ni al de tu padre;
no vayas con tus problemas a casa de tu hermano.
Más vale vecino cerca que hermano lejos.
11 Hazte sabio, hijo mío, y me harás feliz;
podré así replicar a mi ofensor.
12 El prudente ve el peligro y se esconde;
los incautos se arriesgan y lo pagan.
13 Quítale el vestido por ser fiador de extraños,
tómale prenda pues avaló a un desconocido.
14 Quien de madrugada saluda a gritos al vecino
es igual que si lo estuviera insultando.
15 Da lo mismo mujer pendenciera
que gotera incesante en día de lluvia;
16 contenerla es contener al viento
y recoger aceite con la mano.
17 El hierro se aguza con hierro;
la persona, en contacto con su prójimo.
18 Quien cuida una higuera come su fruto,
quien vela por su amo recibe honores.
19 Como el agua es espejo del rostro,
la conciencia lo es del ser humano.
20 Abismo y Perdición son insaciables,
e insaciables son los ojos del ser humano.
21 La plata se refina en el crisol, el oro en el horno;
a una persona la pone a prueba quien la alaba.
22 Aunque machaques al necio en un mortero,
no le quitarás su necedad.
23 Conoce bien el estado de tu ganado
y presta atención a tus rebaños,
24 pues no es eterna la riqueza,
ni dura para siempre la fortuna.
25 Cuando brote la hierba, crezca el pasto
y se siegue el heno de los prados,
26 los corderos te proporcionarán vestido
los cabritos dinero para un campo;
27 las cabras te darán leche suficiente
para alimentarte a ti y a tu familia,
y para mantener a tus criadas.

28 El malvado huye sin que lo persigan,
el justo se siente seguro como un león.
En país revuelto todos quieren mandar,
el inteligente y experto mantienen el orden.
El pobre que explota a otro pobre
es como aguacero que deja sin pan.
Los que violan la ley aplauden al malvado,
quienes la observan se enfrentan con él.
Los malvados no entienden el derecho,
los que buscan al Señor lo entienden todo.
Más vale ser pobre y honrado
que millonario pervertido.
Quien observa la ley es hijo inteligente,
quien anda de juerga deshonra a su padre.
Bienes acumulados con usura e interés
serán para quien se apiada de los pobres.
Quien cierra su oído para no oír la ley
verá su oración aborrecida.
10 Quien extravía a los rectos por mal camino,
acabará cayendo en su propia fosa.
11 El rico presume de sabio,
el pobre inteligente lo desenmascara.
12 Cuando triunfan los justos, hay gran celebración;
cuando prevalecen los malvados, todos se esconden.
13 El que oculta sus delitos no prosperará;
quien los reconoce y se enmienda, obtendrá compasión.
14 Dichoso quien vive siempre vigilante,
el contumaz caerá en desgracia.
15 León rugiente y oso hambriento,
el malvado que explota a un pueblo desvalido.
16 Gobernante insensato aumenta la opresión,
el que odia la rapiña alargará su vida.
17 El abrumado por un asesinato
huye hasta la tumba sin que se lo impidan.
18 Quien procede sin tacha se salvará,
el pervertido caerá en la fosa.
19 Quien cultiva su tierra se hartará de pan,
quien persigue quimeras se hartará de miseria.
20 La persona fiel será colmada de bendiciones,
quien se enriquece rápido no quedará impune.
21 No está bien discriminar personas;
por un trozo de pan se comete un delito.
22 El avaro se apresura a enriquecerse
y no sabe que le aguarda la miseria.
23 Quien reprende será al final más apreciado
que el de lengua aduladora.
24 El que roba a sus padres, diciendo: “No es delito”,
es cómplice de delincuentes.
25 El ambicioso provoca peleas,
quien confía en el Señor prosperará.
26 Quien confía en sí mismo es un necio,
quien actúa con sabiduría se salvará.
27 Quien da al pobre no pasará necesidad,
a quien lo ignora le lloverán maldiciones.
28 Cuando triunfan los malvados, todos se esconden;
cuando perecen, aumentan los justos.

29 El reprendido que no cambia
será aniquilado pronto y sin remedio.
Cuando gobiernan los justos, el pueblo disfruta;
cuando manda el malvado, el pueblo sufre.
El que ama la sabiduría alegra a su padre,
quien frecuenta prostitutas derrocha su fortuna.
Un rey justo sostiene a un país,
el partidario de sobornos lo arruina.
Persona que halaga a su prójimo
tiende una trampa ante sus pies.
El delito es la trampa del malhechor,
el justo da gritos de alegría.
El justo respeta los derechos del pobre,
el malvado ni siquiera los conoce.
Los provocadores agitan la ciudad,
los sensatos calman los ánimos.
Si un sabio pleitea con un necio,
se enfade o se ría, nada logrará.
10 Los sanguinarios odian al honrado,
los rectos se preocupan por él.
11 El necio da rienda suelta a sus pasiones,
el sabio acaba dominándolas.
12 Al gobernante que hace caso de calumnias,
todos sus servidores le parecen malvados.
13 En una cosa coinciden pobre y explotador:
ambos reciben del Señor la vista.
14 Rey que juzga con justicia a los pobres
afirma su trono para siempre.
15 Vara y corrección dan sabiduría,
muchacho consentido avergüenza a su madre.
16 A muchos malvados, muchos delitos;
mas los justos verán su caída.
17 Corrige a tu hijo y vivirás tranquilo,
te colmará de satisfacciones.
18 Cuando no hay profecía,
el pueblo se desmanda;
dichoso el que cumple la ley.
19 Con palabras no se corrige al siervo,
pues entiende pero no hace caso.
20 Más se puede esperar de un necio
que de un charlatán apresurado.
21 Esclavo mimado desde niño
acabará siendo desagradecido.
22 El furioso provoca peleas
y el violento acumula delitos.
23 El orgulloso termina humillado,
el humilde conseguirá honores.
24 El cómplice del ladrón se hace daño a sí mismo:
oye la maldición, pero no lo delata.
25 El temor humano es una trampa,
quien confía en el Señor está a salvo.
26 Muchos buscan el favor del gobernante,
pero sólo el Señor imparte justicia.
27 Los justos detestan al criminal,
el malvado al que se porta rectamente.