Versículo para hoy

“[Pídanle a Dios lo que necesiten] »No se cansen de pedir, y Dios les dará; sigan buscando, y encontrarán; llamen a la puerta una y otra vez, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abrirá.”

Mateo 7:7-8

Palabra de Dios para Todos

LECTURA DEL DIA

Palabra de Dios para Todos
Mateo 14:22-36
Éxodo 4-6

Mateo 14:22-36

Jesús camina sobre el agua

22 Enseguida Jesús ordenó a sus seguidores que subieran a la barca y se fueran primero que él al otro lado del lago. Él se quedó hasta despedirse de la gente. 23 Cuando terminó de despedirse, Jesús subió a un monte a orar. Se hizo de noche y estaba allí solo. 24 La barca ya estaba bien lejos de la orilla, y las olas la golpeaban con dureza, porque soplaba un viento muy fuerte en su contra.

25 A la madrugada, Jesús llegó caminando sobre el agua. 26 Cuando sus seguidores lo vieron caminando sobre el agua, se asustaron mucho y gritaban de miedo:

—¡Es un fantasma!

27 Pero Jesús inmediatamente les dijo:

—¡Tranquilos, soy yo! No tengan miedo.

28 Pedro le contestó:

—Señor, si eres tú, haz que yo vaya hacia ti caminando sobre el agua.

29 Jesús le dijo:

—¡Ven!

Pedro salió de la barca, caminó sobre el agua y fue hacia donde estaba Jesús. 30 Pero vio que el viento era fuerte, tuvo miedo, se empezó a hundir y gritó:

—¡Señor, sálvame!

31 Jesús de inmediato lo tomó de la mano y le dijo:

—Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?

32 Y cuando ellos subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Los que estaban en la barca empezaron a adorarlo, y le dijeron:

—¡Tú sí eres verdaderamente el Hijo de Dios!

Jesús sana a mucha gente

34 Cruzaron el lago y finalmente llegaron hasta Genesaret. 35 Cuando la gente de allí reconoció a Jesús, mandaron a decir a toda la región que Jesús había venido. Empezaron a traerle todos los enfermos. 36 Le rogaban que los dejara tocar aunque fuera el borde de su manto. Los que tocaban su manto quedaban sanos.


Éxodo 4-6

Moisés le respondió:

—¿Qué hago si no me creen o no me escuchan? Ellos van a decir: “El SEÑOR no se te ha aparecido”.

El SEÑOR le preguntó:

—¿Qué tienes en la mano?

Moisés respondió:

—Un bastón.

El Señor le dijo:

—Lánzalo al suelo.

Moisés lo lanzó al suelo y el bastón se convirtió en una serpiente. Asustado se echó para atrás, pero el SEÑOR le dijo:

—Estira el brazo y agárrala por la cola.

Cuando Moisés extendió la mano y la agarró por la cola, esta se volvió a convertir en bastón.

—Haz esto para que ellos te crean que se te apareció el SEÑOR, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

Luego el SEÑOR le volvió a decir:

—Mete la mano en tu ropa, cerca del pecho.

Moisés metió la mano en su ropa y cuando la volvió a sacar estaba infectada, blanca como la nieve.

Entonces Dios le dijo:

—Vuelve a meter la mano en tu ropa.

Él la volvió a meter pero cuando la sacó, su mano estaba sana, como el resto de la piel.

—Si no te creen con la primera señal, te creerán con la segunda. Si todavía no te creen ni te ponen atención con la segunda señal, toma un poco de agua del río Nilo y derrámala sobre el suelo seco. El agua que saques del Nilo se convertirá en sangre al tocar el suelo.

10 Moisés le dijo al SEÑOR:

—Por favor, Señor, nunca he sido de fácil palabra, ni antes ni después de que me hablaras a mí, tu siervo. Soy lento y aburrido cuando hablo.

11 El SEÑOR le dijo:

—¿Quién es el que hizo la boca del ser humano? ¿Quién es el que hace que una persona sea sorda, muda o ciega? Pues Yo, el SEÑOR. 12 Ve que yo estaré contigo cuando hables y te enseñaré lo que debes decir.

13 Pero Moisés dijo:

—Por favor, Señor, manda a otro.

14 Entonces el SEÑOR se enojó con Moisés y le dijo:

—¡Está bien! Te voy a dar a alguien para que te ayude, a tu hermano Aarón de la tribu de Leví. Él sabe hablar muy bien y ya viene en camino a visitarte. Se pondrá muy feliz de verte. 15 Habla con él y cuéntale lo que quieres que él diga. Yo estaré contigo y con él cuando hablen y les enseñaré lo que deben hacer. 16 Él hablará al pueblo por ti, será como tu voz y tú serás para él en lugar de Dios. 17 Lleva el bastón que tienes en la mano, pues con él vas a hacer las señales.

Moisés regresa a Egipto

18 Moisés fue a Jetro, su suegro y le dijo:

—Por favor, déjame regresar a Egipto, pues quiero ir a mi pueblo para ver si todavía viven.

Jetro le dijo a Moisés:

—Vete en paz.

19 Luego mientras Moisés aun estaba en Madián, el SEÑOR le dijo:

—Ya puedes regresar a Egipto, pues ya han muerto todos los que querían matarte.

20 Entonces Moisés llevó a su mujer y a sus hijos en un burro y regresó a Egipto, llevando el bastón de Dios en la mano.

21 El SEÑOR también le había dicho a Moisés:

—Cuando regreses a Egipto, acuérdate de todas las maravillas que puse en tus manos y hazlas frente al faraón. Mientras tanto yo haré que él se ponga terco para que no deje ir al pueblo. 22 Luego le dirás al faraón: “El SEÑOR dice: Israel es mi hijo mayor, 23 insisto en que liberes a mi hijo para que venga a adorarme. Si te niegas a librarlo, mataré a tu hijo mayor”.

24 En su camino a Egipto, Moisés se detuvo en un sitio para pasar la noche. El SEÑOR se encontró con Moisés en ese lugar e intentó matarlo. 25 Pero Séfora tomó un cuchillo de piedra y circuncidó a su hijo, agarró la piel y le tocó los pies a Moisés. Luego ella le dijo a Moisés: «Tú eres un esposo de sangre». 26 Entonces el Señor se alejó de él. Ella dijo: «Esposo de sangre», refiriéndose a la circuncisión.

27 Mientras tanto, el SEÑOR le había dicho a Aarón: «Ve a encontrarte con Moisés en el desierto». Entonces Aarón fue a encontrarse con él en el monte de Dios y lo saludó con un beso en la mejilla. 28 Moisés le contó a Aarón todo lo que el SEÑOR le había dicho y todas las señales que le dijo que hiciera. 29 Moisés y Aarón fueron y reunieron a todos los ancianos líderes de Israel. 30 Aarón les contó todo lo que el SEÑOR le había dicho a Moisés. Entonces Moisés hizo las señales frente al pueblo 31 y el pueblo les creyó. Cuando se enteraron que el SEÑOR les había prestado atención a los israelitas y que sabía que estaban sufriendo, se inclinaron y adoraron al SEÑOR.

Moisés y Aarón frente al faraón

Después, Moisés y Aarón fueron a hablar con el faraón y le dijeron:

—El SEÑOR, Dios de Israel ha dicho: “Deja que mi pueblo vaya al desierto para que celebre en mi honor”.

Pero el faraón dijo:

—¿Quién es el SEÑOR? ¿Por qué tengo que obedecerle y liberar a Israel? No conozco al SEÑOR y no voy a liberar a Israel.

Entonces ellos dijeron:

—El Dios de los hebreos vino a visitarnos. Déjanos ir al desierto, a un viaje de tres días para ofrecerle sacrificios al SEÑOR nuestro Dios. Así evitarás que nos castigue, matándonos con enfermedades o guerras.

Pero el rey de Egipto les dijo:

—Moisés y Aarón, no distraigan a la gente del trabajo, vuelvan a trabajar. Miren que aquí hay mucha gente y ustedes no los dejan trabajar.

Ese mismo día el faraón ordenó a los capataces y a los jefes de cuadrilla:

—De ahora en adelante no le den al pueblo la paja para hacer ladrillos sino que vayan ellos mismos a recogerla. Pero aun así, ellos tienen que seguir produciendo la misma cantidad de ladrillos que antes. ¡No deben producir menos porque se están volviendo perezosos! Por eso es que se están quejando y pidiendo que los dejemos ir a ofrecerle sacrificios a su Dios. Así que háganlos trabajar más duro. De esa manera se mantendrán bien ocupados y no prestarán atención a las mentiras de Moisés.

10 Los capataces y los jefes de cuadrilla salieron y le dijeron al pueblo:

—El faraón decidió que no les volverá a dar la paja para hacer ladrillos. 11 Ustedes mismos tienen que ir a conseguirla a donde puedan y aun así tienen que seguir produciendo la misma cantidad de ladrillos que antes.

12 El pueblo fue recogiendo paja por todo Egipto. 13 Los jefes de cuadrilla los presionaban diciéndoles:

—Tienen que producir diariamente la misma cantidad de ladrillos que producían antes, cuando les dábamos la paja.

14 Los capataces egipcios habían nombrado jefes de cuadrilla hebreos y los habían hecho responsables del trabajo de los israelitas. Los capataces golpearon a los jefes de cuadrilla y les dijeron:

—¿Por qué no hicieron la misma cantidad de ladrillos que han hecho siempre?

15 Entonces los jefes de cuadrilla israelitas fueron al faraón y se quejaron. Ellos dijeron:

—Nosotros somos tus siervos. ¿Por qué nos están tratando tan mal? 16 Nos exigen hacer la misma cantidad de ladrillos que antes, sin importarles que ahora no nos dan la paja. Tus siervos hemos sido golpeados y tu pueblo está haciendo las cosas mal.

17 El faraón respondió:

—Ustedes son unos perezosos. Por eso me dijeron: “Déjanos ir a ofrecerle sacrificios al SEÑOR”. 18 ¡Ahora, regresen a su trabajo! No les daremos la paja y sin embargo tienen que seguir haciendo la misma cantidad de ladrillos.

19 Los jefes de cuadrilla de los israelitas se dieron cuenta de que estaban en problemas cuando les dijeron: «No deben reducir la cantidad de ladrillos». 20 Ellos se encontraron con Moisés y Aarón, quienes los estaban esperando para hablarles cuando salieran de hablar con el faraón. 21 Los jefes de cuadrilla les dijeron:

—Ojalá que el SEÑOR los vea y los castigue porque hicieron que el faraón y los capataces nos odien y les dieron una razón para matarnos.

Moisés le reclama al Señor

22 Moisés oró al SEÑOR y le dijo:

—Señor ¿por qué le hiciste ese mal a este pueblo? ¿Por qué me enviaste a mí? 23 Fui ante el faraón y le dije lo que tú me dijiste pero desde ese momento él ha tratado muy mal a tu pueblo, ¡y tú no has hecho nada para ayudarlos!

El SEÑOR le dijo a Moisés:

—Ahora verás lo que le voy a hacer al faraón: usaré mi gran poder en su contra y va a tener que echarlos de su tierra.

Dios habló con Moisés y le dijo:

—Yo soy YAVÉ. Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob. Ellos me llamaban Dios Todopoderoso. No me di a conocer a ellos utilizando mi nombre: YAVÉ. Hice un pacto con ellos, me comprometí a darles la tierra de Canaán, donde estaban viviendo como extranjeros. También escuché los lamentos de los israelitas, a quienes los egipcios tienen forzados a trabajar y me acordé de mi pacto. Por lo tanto, dile al pueblo de Israel: “Yo soy el SEÑOR y los salvaré. Les daré la libertad y no seguirán siendo esclavos de los egipcios. Usaré mi gran poder para castigar a los egipcios y luego los liberaré a ustedes. Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. Yo soy el SEÑOR su Dios y ustedes sabrán que fui yo quien los rescató de la opresión de los egipcios. Los llevaré a la tierra que juré darles a Abraham, a Isaac y a Jacob. Tan cierto como que yo soy el SEÑOR, que esa tierra será de ustedes”.

Entonces Moisés intentó contarles esto a los israelitas, pero no lo quisieron escuchar porque estaban impacientes por todo el trabajo que tenían que hacer. 10 El SEÑOR le dijo a Moisés:

11 —Ve y dile al faraón, rey de Egipto, que libere de su tierra al pueblo de Israel.

12 Pero Moisés le dijo al SEÑOR:

—Si los israelitas no quisieron escucharme, ¿cómo va a querer escucharme el faraón si yo ni siquiera puedo hablarle bien?

13 Pero el SEÑOR habló con Moisés y Aarón y les ordenó que fueran a hablar con los israelitas y con el rey de Egipto para así poder sacar de Egipto al pueblo de Israel.

Antepasados de Moisés y Aarón

14 Estos son los nombres de los jefes de las familias paternas:

Los hijos de Rubén, el hijo mayor de Israel, eran Janoc, Falú, Jezrón y Carmí.

15 Los hijos de Simeón eran Jemuel, Jamín, Oad, Jaquín, Zojar y Saúl, hijo de una mujer cananea.

16 Leví vivió 137 años. Sus hijos eran Guersón, Coat y Merari.

17 Los hijos de Guersón eran Libní y Simí, cada uno con sus respectivas familias.

18 Coat vivió 133 años. Sus hijos eran Amirán, Izar, Hebrón y Uziel.

19 Los hijos de Merari eran Majlí y Musí.

Todas esas eran las familias descendientes de Leví.

20 Amirán vivió 137 años, se casó con su tía Jocabed y tuvo dos hijos llamados Aarón y Moisés.

21 Los hijos de Izar eran Coré, Néfeg y Zicrí.

22 Los hijos de Uziel eran Misael, Elzafán y Sitri.

23 Aarón se casó con Elisabet, hija de Aminadab y hermana de Naasón. Ella dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 24 Los hijos de Coré eran Asir, Elcaná y Abiasaf. Ellos fueron los descendientes de Coré.

25 Eleazar hijo de Aarón se casó con una de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finés.

Todos ellos fueron los descendientes de Leví por familias.

26 Aarón y Moisés, mencionados anteriormente, son los mismos a quienes el SEÑOR dijo: «Saquen a mi pueblo Israel fuera de Egipto, por tropas». 27 Ellos fueron los mismos Moisés y Aarón que le dijeron al faraón, rey de Egipto, que dejara salir de Egipto a los israelitas.

Dios repite su llamamiento a Moisés

28 Cuando el SEÑOR le habló a Moisés en Egipto, 29 le dijo:

—Yo soy el SEÑOR. Dile al faraón, rey de Egipto, todo lo que voy a decirte.

30 Y Moisés le dijo al SEÑOR:

—Si yo no soy de fácil palabra, entonces ¿cómo me va a escuchar el faraón?