Versículo para hoy

“Dios dice: «Dejen de pelear y acepten que yo soy Dios. Yo gobierno a las naciones, y controlo al mundo entero».”

Salmos 46:10

Palabra de Dios para Todos

LECTURA DEL DIA

Palabra de Dios para Todos
Juan 19:23-42
Esdras 1-2

Juan 19:23-42

23 Después de que crucificaron a Jesús, los soldados le quitaron la ropa. La repartieron en cuatro partes, una para cada soldado. También tomaron su túnica pero no tenía costura. Era una túnica tejida en una sola pieza de arriba a abajo. 24 Entonces se dijeron unos a otros:

—No la rompamos, más bien echémosla a la suerte para ver quién se queda con ella.

Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice en la Escritura:

«Dividieron mi ropa entre ellos
    y echaron mi túnica a la suerte».

Eso fue lo que hicieron los soldados.

25 Cerca de la cruz de Jesús estaban su mamá y su tía María, la esposa de Cleofás, y María Magdalena. 26 Cuando Jesús vio que su mamá estaba cerca, junto al seguidor que él tanto quería, le dijo a su mamá:

—Mamá, ahí tienes a tu hijo.

27 Después le dijo al seguidor:

—Ahí tienes a tu mamá.

Desde ese momento ese seguidor se la llevó a vivir a su casa.

Muerte de Jesús

28 Después de esto, Jesús supo que había hecho todo lo que tenía que hacer. Entonces, para que se cumpliera la Escritura, dijo:

—Tengo sed.

29 Mojaron una esponja en el vinagre de un frasco que había ahí. La colocaron en una rama de hisopo y se la acercaron a la boca.

30 Jesús bebió el vinagre y dijo:

—Todo está cumplido.

Entonces inclinó su cabeza y murió.

31 Era día de preparación para la Pascua, y los cuerpos no debían estar en las cruces en día de descanso. Entonces los líderes de los judíos le pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que quitaran los cuerpos de las cruces. 32 Después llegaron los soldados y les quebraron las piernas al primer hombre y al otro que habían crucificado con él. 33 Pero cuando se acercaron a Jesús vieron que ya estaba muerto, así que a él no le quebraron las piernas, 34 sino que uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. 35 El que lo vio da testimonio de esto y su testimonio es verídico. Sabe que dice la verdad para que ustedes también crean. 36 Esto pasó para que se cumpliera lo que dice la Escritura: «No se romperá ninguno de sus huesos». 37 Y también, otra Escritura dice: «Ellos mirarán al que abrieron con lanza».

Jesús es sepultado

38 Después de esto, José de Arimatea le pidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesús. José era seguidor de Jesús, pero en secreto porque tenía miedo de los líderes de los judíos. Pilato le dio permiso y él fue y se llevó el cuerpo. 39 Vino también Nicodemo, el mismo que antes había visitado a Jesús de noche, trayendo una mezcla de mirra y áloes. La mezcla pesaba unos 30 kilos. 40 Entonces tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas de lino junto con las especias. Era la forma acostumbrada en un entierro judío. 41 En el lugar donde crucificaron a Jesús había un huerto, y allí había un sepulcro nuevo donde todavía no se había enterrado a nadie. 42 Los judíos se preparaban para el día de descanso. Como el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús ahí.


Esdras 1-2

Decreto de Ciro

En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, el SEÑOR inquietó el espíritu de Ciro para que se cumpliera la profecía del SEÑOR, comunicada por intermedio de Jeremías. Ciro lo hizo circular por escrito e hizo también que lo leyeran en todas partes de su reino. El decreto era este:

«Ciro, rey de Persia, decreta lo siguiente:

»El SEÑOR, Dios del cielo, me dio todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le construya un templo en Jerusalén, en el territorio de Judá. Así que todo aquel que pertenezca al pueblo de Dios, que el SEÑOR su Dios lo acompañe y se vaya a Jerusalén que está en Judá a construir el templo del SEÑOR, el Dios de Israel, quien está en Jerusalén. En cuanto a los de ese pueblo que decidan quedarse en este país, que ayuden a los que se van. Desde el lugar donde viven que manden oro, plata, bienes y ganado junto con ofrendas para el templo de Dios en Jerusalén».

Regreso de los exiliados

Entonces los jefes de las familias de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas se prepararon para ir a Jerusalén a reconstruir el templo del SEÑOR junto con todos a los que Dios había animado. Todos sus vecinos les dieron voluntariamente muchos regalos: oro, plata, ganado y otros objetos de valor. El rey Ciro también hizo entregar los objetos que pertenecían al templo del SEÑOR y que Nabucodonosor se había llevado de Jerusalén y había puesto en el templo de su dios. Ciro, rey de Persia, le dijo a Mitrídates, su tesorero, que los sacara, los contara y se los entregara a Sesbasar, líder de Judá. Estos son los objetos que trajo Mitrídates: 30 copas de oro, 1000 copas de plata, 29 cuchillos, 10 30 tazones de oro, 410 tazones de plata, y 1000 cosas más. 11 En total fueron 5400 objetos de oro y plata. Sesbasar los llevó todos cuando los exiliados salieron de Babilonia y regresaron a Jerusalén.

Exiliados que regresaron

Esta es la lista de los exiliados de esa provincia que regresaron. En el pasado, el rey Nabucodonosor de Babilonia los había llevado desterrados a Babilonia. Todos estaban ahora de regreso en Jerusalén, en Judá, y en cada uno de sus pueblos. Estos son los que regresaron con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Seraías, Relaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvay, Rejún y Baná. Esta es la lista y el número de los israelitas que regresaron:

Descendientes de Parós, 2172;

de Sefatías, 372;

de Araj, 775;

de Pajat Moab, es decir, los de Jesúa y Joab, 2812;

de Elam, 1254;

de Zatú, 945;

de Zacay, 760;

10 de Baní, 642;

11 de Bebay, 623;

12 de Azgad, 1222;

13 de Adonicán, 666;

14 de Bigvay, 2056;

15 de Adín, 454;

16 de Ater, es decir, de Ezequías, 98;

17 de Bezay, 323;

18 de Jorá, 112;

19 de Jasún, 223;

20 de Guibar 95;

21 del pueblo de Belén, 123.

22 Hombres del pueblo de Netofa, 56;

23 del pueblo de Anatot, 128;

24 del pueblo de Azmávet, 42;

25 de los pueblos de Quiriat Yearín, Cafira y Berot, 743;

26 de los pueblos de Ramá y Gueba, 621;

27 del pueblo de Micmás, 122;

28 de los pueblos de Betel y Hai, 223;

29 del pueblo de Nebo, 52.

30 Descendientes de Magbís, 156.

31 Hombres del otro pueblo de Elam, 1254;

32 del pueblo de Jarín, 320;

33 de los pueblos de Lod, Jadid y Ono, 725.

34 Hombres del pueblo de Jericó, 345;

35 del pueblo de Sená, 3630;

36 Sacerdotes:

Descendientes de Jedaías, de la familia de Jesúa, 973;

37 de Imer, 1052;

38 de Pasur, 1247;

39 de Jarín, 1017.

40 Levitas:

Descendientes de Jesúa y de Cadmiel, de la familia de Hodavías, 74.

41 Cantores:

Descendientes de Asaf, 128.

42 Porteros:

Descendientes de Salún, de Ater, de Talmón, de Acub, de Jatitá y de Sobay, 139.

43 Servidores del templo:

Los descendientes de Zijá, Jasufá, Tabaot, 44 Querós, Sigajá, Padón, 45 Lebaná, Jagabá, Acub, 46 Jagab, Salmay, Janán, 47 Guidel, Gajar, Reaías, 48 Rezín, Necoda, Gazán, 49 Uza, Paseaj, Besay, 50 Asena, Meunín, Nefusín, 51 Bacbuc, Jacufá, Jarjur, 52 Baslut, Mejidá, Jarsa, 53 Barcós, Sísara, Temá, 54 Neziaj y Jatifá.

55 Descendientes de los servidores de Salomón:

Los descendientes de Sotay, Soféret, Peruda, 56 Jalá, Darcón, Guidel, 57 Sefatías, Jatil, Poquéret Hasebayin y Amón. 58 En total los servidores del templo y los descendientes de los servidores de Salomón eran 392.

59 Estos son los que regresaron a Jerusalén de los pueblos de Tel Melaj, Tel Jarsá, Querub, Adón e Imer, pero no pudieron demostrar que sus antepasados eran de Israel:

60 Descendientes de Delaías, Tobías y Necoda, 652.

61 Estos son los descendientes de los sacerdotes que tampoco pudieron demostrar que sus antepasados eran israelitas:

Descendientes de Jabaías, Cos y Barzilay (este Barzilay tenía en realidad otro nombre, pero como se casó con la hija de un hombre de Galaad llamado Barzilay, decidió tomar ese nombre).

62 Ellos buscaron sus registros familiares en la lista oficial, pero no pudieron encontrarlos y por eso fueron excluidos del sacerdocio. 63 El gobernador les ordenó no comer ningún alimento sagrado hasta que hubiera un sacerdote que pudiera usar el urim y el tumim para preguntarle a Dios qué hacer.

64 El grupo que regresó estaba compuesto de un total de 42 360 personas. 65 Esto sin contar 7337 esclavos y esclavas que también venían acompañados de 200 hombres y mujeres cantores. 66 Tenían 736 caballos, 245 mulas, 67 435 camellos y 6720 burros.

68 Ese grupo llegó al templo del SEÑOR en Jerusalén. Luego, los jefes de familia ofrecieron donaciones para construir el templo de Dios en el mismo lugar en donde estaba el que había sido destruido. 69 Dieron todo lo que pudieron: 488 kilos de oro, 2740 kilos de plata y cien túnicas de las que usaban los sacerdotes.

70 Entonces los sacerdotes, levitas, y una parte del pueblo fueron a vivir en Jerusalén. Los demás, incluso los porteros, los cantores, los servidores del templo y otra parte del pueblo, se quedaron en sus respectivas aldeas.